Hablando con un recuerdo

19 Sep

Sigo en esta jaula, en donde algún idiota me encerró, entonces comencé a recordar cosas, mientras la noche cubría mi habitación suspendida en el vacío. No puedo dormir, y me preocupa no poder hacerlo. A veces creo ser libre, pero vuelvo a caer aquí.

Ahora que el caos se apodera de mí entorno es difícil escribir, sin decir nombres y no enviar insultos los idiotas que bailan en ese eterno carnaval. Mi vista siempre se centra en esa manada liderada por esa, que parece, es una mujer, y a su derecha el chupamedias con aspecto de reptil, centran su mirada sobre mí y me hostigan, les da gusto ver furioso a un animal, al cual no pueden ver sereno, necesitan quitar su lado más salvaje.

Miré mi antena, la cual ya no parece emitir sonidos, y aunque me siento solo, supongo que tal vez así sea mejor. Debes en cuando recibo un mensaje del espacio y corro a ver quién es. La comunicación entre M. Cera y mi persona, creo esta vez, llegó a su fin.

Recuerdo la última, desperté en una mañana de otoño, y mi antena emitió su sonido característico. Tome el aparato, imaginando mensajes de mortales del presente, y fue una gran sorpresa para mí recibir ese mensaje de ella, después de tantos años la muñeca de cera estaba ahí, conectada a mí nuevamente.

– ¿Cómo estás? –preguntó
– Bien, gracias por preguntar
– Quiero saber de ti
– No hay nada para contar

Supuse que esa conversación breve y fría, sería la última, pero no.

– Me siento sola, estoy perdida en un pantano –me dijo aquella vez– no me gusta para nada y me quiero ir
– Yo puedo salvarte, M. Cera
– No, prefiero vivir en el pantano a tu cajita de cristal
– Sólo quería ayudarte…

Es extraño, pero la muñeca de cera es el único ser que puede convertir al animal salvaje, en algo dulce y nostálgico. Alguna vez ella dijo: “eres indomable”, pero a su lado me sentía manso y amigable, como un cachorro. El sentir volver a nacer, en un ser pequeño al que debes proteger.

– Él me ha dejado en el pantano
– El ladrón
– No es un ladrón
– Andate a la mierda
– No entiendo por qué tienes que faltarme el respeto
– Porque no puedo conseguir lo que quiero
– ¿Tengo que volver a tu caja de cristal, aunque no soy feliz?
– No
– ¿Entonces?
– Prefiero no hablar más con vos –dije, muy enojado
– Entonces ya no vamos a hablar, claro, si eso quieres
– Sí, eso quiero…

Ésa fue la última vez que M. Cera y yo hablamos, no he sabido más nada de ella.

Redes sociables